Mis psicópatas favoritos: El Petiso Orejudo.

12 01 2009

Oh, por Dios, solo leyendo su apodo estoy seguro de que podéis entender por qué es uno de mis psicópatas favoritos.

Si le llaman así, como mínimo, es porque tiene unas orejas desproporcionadamente grandes, lo que siempre resulta gracioso dado que da lugar al chiste fácil.

"Qué bien me lo paso jugando con mi cadena"

"Qué bien me lo paso jugando con mi horca"

La historia de nuestro amiguito argentino, que en realidad tenía el noble nombre de Cayetano Santos Gordino, comienza cuando aún era un adorable mocoso de 6 años. Fue en esta época cuando decidió llevarse a un amiguito a un descampado para darle una somanta de hostias que casi lo deja tieso. Menos mal que un amable policía le paró los pies… porque si no tal vez hubiera matado al niño y, en lugar de “Petiso Orejudo”, puede que le hubieran puesto un apodo menos divertido como “El Mataniños”, o algo parecido.

Total, que no contento con haberse quedado a medias, meses después se llevó a su vecina de año y medio a otro descampado y se dedicó a “tallarle” la cabeza a pedradas… Por suerte la policía volvió a pararle los pies y se volvió a evitar el peligro de que la gente le pusiera un apodo aburrido.

Pero los agentes de la ley, a pesar de su inestimable labor a la hora de contribuir a que Cayetano fuera conocido como “El Petiso Orejudo” y no como otra cosa, siempre dejaban al muchacho en libertad… así que éste llegaba a la conclusión de que si quería triunfar en el difícil mundo de los famosos asesinos a los que les hacen películas protagonizadas por Maribel Verdú, debería seguir trabajando… por eso intentó ahogar a un bebé y consiguió quemarle los párpados a otro.

Tras pasar una pequeña temporada en una de esas cárceles para niños a las que suelen llamar “Centros de Menores” o derivados eufemísticos progres del tipo “Centro de Reinserción”, volvió a la calle y se dedicó a incendiar cosas (vestidos de niñas, edificios…) porque, según palabras textuales suyas: “Me gusta ver trabajar a los bomberos. Es lindo cuando se caen al fuego”. Todo un romántico, ¿verdad?. También se entretenía asesinando a niños pequeños con clavos oxidados… motivo por el cual fue detenido definitivamente.

Tras informes absurdos en los que se decía que sus orejas eran el origen de su maldad (todos sabemos que la gente con orejas grandes, así como los pelirrojos, no tienen alma), finalmente acabó siendo condenado cadena perpétua en una cárcel donde ahora era a él al que le daban de hostias los presos. Allí murió en extrañas circunstancias… aunque a mí siempre me ha hecho gracia imaginarme a algún gorila de dos metros desangrándolo al intentar hacer una vagina artificial con la carne sobrante de sus maravillosas orejillas…

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4 responses

13 01 2009
tejiendoelmundo

Hey, moola tu blog, me gusta mucho la temática que has elegido. Los psicokillers me encantan.
TE felicito.

Un saludo

22 04 2009
calicobolico

Gracias por el post, a ver cuanto tardo en ver la peli.
Gracias

3 07 2009
gg

ijo de puta tu te estas riendo del petiso orjudo? o ke xupaollas
si t tubiera delante si k t daba yo ati unas cuantas ostias i siel petiso estubiera vivo ya te ubiera estrangulao k t den por culo ijo0 de puta tus muertos

4 07 2009
EpsyloN

Dios… Si no me decías que era argentino habría pensado que lo sacaron directamente de Bilbao…

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